Hasta que tengamos rostros

Actualizado: may 26

¿Dónde está el reino de Dios en estos tiempos de pandemia y protesta?


Somos como la madera de la vid, inútiles si no estamos conectado al Rey. (Ezequiel 15).

Viñedo

No se puede fabricar una silla o un gancho para colocar un sombrero con la madera de la vid. Entonces, Dios pregunta, ¿Es mejor la madera de la vid que la de los otros arboles? Definitivamente, la madera de la vid es un desastre cuando no está conectada al árbol que produce uvas. Así soy yo, tratando de escribir algo socio-político sin poner a Jesús en el centro como Rey. Soy un hombre de reino, y solo escribo bien de ese reino al que pertenezco.


Creo que tengo algo para decirle a Colombia en medio de estos tiempos de pandemia y protesta, pero hablar del reino de Dios parece como huir de la realidad, donde la iglesia se esconde dentro de sus cuatro paredes, ondeando una bandera de paz y clamando “Señor Jesús, sácanos de esta porquería”. Y sé que a veces la iglesia solo se interesa en llevar almas a los cielos, pero Jesús quiere que traigamos los cielos a la tierra. “Que tu reino venga a la tierra…”, ese fue el clamor de Jesús en la oración más increíble que nadie jamás hizo en la tierra, una oración sencilla y profunda que trajo el cielo.

Si el único objetivo de la iglesia fuese poner a las personas en un ascensor celestial, tal vez sería mejor dispararles cuando reciban a Jesús, antes de que vuelvan a meter la pata.

¿Cómo podemos traer la cultura y la presencia de Dios a Medellín durante estos días de protesta y pandemia? Déjame poner algo sobre la mesa. En primer lugar, en vez de reaccionar a lo que el enemigo hace, debemos estar quietos para ver lo que Dios está haciendo.


Pertenezco a muchos chats conformados por pastores y líderes de la nación. Me gustaría sugerir no publicar cualquier noticia o pensamiento, ya que estamos perdiendo nuestras almas tratando de responder a tantas opiniones. Me encuentro solo, tratando de asimilar tantas noticias y no me he tomado el tiempo de pensar a solas con Dios. Como mi pastor Randy MacMillan decía: "Todos tenemos opiniones y todos tenemos narices. ¿Y qué importa? Sería mejor si solo publicamos un 10% de lo que pensamos." Así que debemos preguntarnos, ¿Es necesario? ¿Es de Dios? ¿El mundo será mejor con mi mensaje en redes?.

Estamos solos tratando de asimilar tantas noticias que no hemos tomado el tiempo de pensar a solas con Dios.

Si pudiéramos estar menos manipulados por las redes sociales, sería fácil resistir la urgencia de tomar partido. Como líder cristiano, siento la presión de escoger lados. Algunas personas me dicen que debo aclarar si estoy a favor de la policía o en contra. ¿Estoy a favor de Uribe o en contra? ¿Estoy a favor de Petro o en contra? ¿Apoyo las protestas o no? ¿Estoy del lado de los racistas o los negros? ¿Estoy a favor de Israel o de Palestina? La lista es bastante larga. Dado esto, me surge una pregunta, “¿Solo hay dos opciones? No debo enredarme con dicotomías falsas. Es como la pregunta, “¿Has dejado de pegarle a tu esposa? No me queda una forma positiva para responder.


Por ejemplo, consideremos la tensión alrededor de la policía. En la iglesia tenemos policías adorando a Dios, y también hay allí personas que tienen miedo de la policía adorando a Dios. ¿Qué hacemos? Imagínate tener 4 sillas juntas. En la primera silla está la persona que ama a la policía. Tal vez es familiar de uno de ellos y reconoce el servicio difícil que brinda la policía. Llamemos a esta silla “justicia”, porque los policías son “justificados” cuando aplican su poder. En la segunda silla se encuentra una persona que ha sido abusada o extorsionada por un policía, y cuando ve un video de un abuso policial siente frustración y enojo. Llamemos a esta silla “injusticia”, porque reconocemos que hay injusticia en nuestra ciudad. En la tercera silla, está sentada una persona enojada con todo el mundo. Solo quiere mentir y juzgar para sus propios intereses. Esta podría llamarse silla del “Acusador”. Tal vez hayas visto el video en YouTube que muestra un frasco con hormigas negras y hormigas rojas viviendo en armonía, hasta que alguien agita el frasco y las hormigas comienzan a atacarse hasta la muerte. ¿Quién está agitándonos tanto?


En la cuarta silla, se sienta la persona que quiere honor y escuchar a los otros. Esta silla se llama “honor.” Como cristianos, debemos sentarnos allí. Honramos a las personas heridas y a las enojadas. Las escuchamos aunque eso nos haga sentir incómodos. Honramos a la gente que no está de acuerdo con nosotros porque honramos sus experiencias de frustración y temor. Porque todos tenemos frustraciones y temores.

¿En cuál silla nos sentamos? ¿En la silla del Honor?

No quiero encerrarme entre una falsa división. Los fariseos Intentaron hacer que Jesús eligiera un bando cuando le preguntaron ¿Estás a favor de pagar impuestos al Cesar o en su contra? ante este cuestionamiento Jesús tomó una moneda y preguntó: "¿De quién es la imagen en la moneda?" Admitieron que era una imagen del César, con la nariz grande y todo. Sin embargo, hay algo que Jesús no dijo, pero su silencio lo estaba gritando: “¿Y tú? ¿De quién es la imagen que tienes de ti? "¿Te has entregado a Él?".


Cuando yo tenía 18 años, tomaba drogas y consideraba a la policía como mis enemigos. Una noche, un amigo y yo pasamos en su carro al lado de un policía parqueado, y le grité, “Cerdo,” así como todos mis amigos le decían a la policía. Él se montó en su moto y nos alcanzó. Cuando bajé la ventana, esperaba un discurso fuerte y una multa, en cambio, vi una persona con una cara triste, y me preguntó: “¿Por qué me llamaste cerdo? Usted no me conoce.” Aquel policía no dijo nada más. Se volteó y subió a su moto, dejándome una multa más fuerte - Me dejó viéndome como un cerdo, y hasta el día de hoy siento pena al recordar su rostro triste. Cuando veamos los rostros de todas las personas que nos rodean, veamos rostros radiantes y tratémoslos como tal.


Durante una clase de Zen Budismo en la universidad, el profesor nos contó la historia de un maestro que le preguntó a sus estudiantes, “¿Cuándo podemos decir que la noche ya pasó y el nuevo día ha llegado? un estudiante respondió, ?¿Cuándo se pueda discernir entre las cabras y las ovejas? No, respondió el profesor. Otro dijo, ¿Cuándo podamos ver los pájaros volando?. No, manifestó de nuevo. Otro alumno añadió, ¿Cuándo podamos discernir entre el mar y el cielo?. No, no, no. El maestro los miró y dijo, “Cuando podamos reconocer el rostro de nuestro hermano”. Me toca estar quieto por dentro para reconocer los rostros.


Nos toca estar quietos por dentro para reconocer los rostros de los que nos rodean.

La naturaleza humana siempre quiere tomar lados, pero cuando Josué estaba a punto de entrar a la tierra prometida, se encontró a un ángel con la espada desenvainada. Le preguntó, “¿En cuál lado estás, en el nuestro o en el lado de nuestros enemigos?” (Josué 5:13). El ángel le respondió, “No”. Yo quiero tener el corazón del ángel y responder así también. En realidad, estamos en el lado de la honra. Creemos que es un poco loco tener que amar a nuestros enemigos. Creemos que solo podemos tener influencia sobre las personas a que amamos. Creemos que hay una línea que divide lo malo de lo bueno, pero no es así, esta línea no atraviesa partidos políticos, estratos sociales, el color de la piel, ni las naciones, sino que atraviesa cada corazón humano.


Tal como lo hacen las ideologías, sería muy fácil asignar la maldad a todos los seguidores de Uribe o a todos los de Petro, podríamos odiar y hasta matarlos en el nombre de nuestra causa, pero Jesús no nos ha llamado a una vida sencilla.

Yo sé que todo parece como el hombre que se puso una camiseta con la mitad del Independiente Medellín y la otra mitad de Nacional, y fue vestido así al clásico. Lo golpearon de ambos lados. No estoy diciendo que no debemos tener convicciones. Ya sea que te pongas la camiseta verde o roja, recuerda mirar el rostro de los demás. ¿Y tú, Andrés? ¿En cuál lado estás? Pues, ya que Juan Guillermo es mi pastor, me toca el verde.


Una noche invité a algunos jóvenes a comer pizza y a conversar, todos ellos aman a Dios, sirven a los pobres y votaron por Petro en las elecciones pasadas. Les expliqué mi perspectiva sobre cómo el libre mercado ha hecho más en los últimos setenta años para disminuir la pobreza como nunca en la historia del mundo. El libre mercado sí produce desigualdad, pero también el comunismo lo hace. La diferencia es que el libre mercado hace que los pobres sean menos pobres. No creo que los haya convencido, pero escuché sus opiniones y sus pasiones. Cada uno servía a los pobres con sus talentos, tesoros y tiempo. De camino a casa recordé las palabras en Mateo 25 cuando Jesús dijo, “Cuando lo hiciste a los más pequeños, lo hiciste a mí. Bienvenido a mi reino”. Jesús no dijo, “Porque tu teología y tu cosmovisión económica son correctas, bienvenido a mi reino”. Si los cristianos a la derecha no escuchan el corazón de los cristianos a la izquierda, seremos como un corazón de una sola válvula. Todavía, creo en la filosofía y la evidencia empírica en la historia del beneficio del libre mercado, pero creo más en la honra y en el reino de Dios.

Si los cristianos a la derecha no escuchan el corazón de los cristianos a la izquierda, seremos como un corazón de una sola válvula.

Jesús escogió la región de Cesárea de Filipo para decretar que él personalmente iba a edificar su iglesia, y las puertas de hades no prevalecerían contra ella. No se supone que la iglesia debía construir un refugio para protegernos de este mundo cruel: más bien, la iglesia debe estar atacando las puertas del Hades. En esa región había una cueva con un abismo conocido como las Puertas de Hades. Durante siglos, la gente sacrificaba sus hijos a Baal tirándolos en las Puertas de Hades. Siglos después, la gente hizo lo mismo, pero al dios Pan. Este era el dios del temor, de allí vienen las palabras pánico y pandemia.

Entonces, en la región embrujada de las Puertas de Hades, Jesús llevó a sus discípulos y les reveló la misión para invadir la tierra cerca de la boca de las Puertas de Hades. Hoy creo que Dios nos ha llevado a la región de las mismas Puertas con tanto temor y peligro. Cuando la iglesia quiere esconderse y retirarse de la agitación del mundo, Dios está revelando que es momento de avanzar.


Ya nadie discierne las estaciones en Colombia. Muchos tienen opiniones firmes cuando comienza el invierno y termina el verano, pero el invierno y el verano viene y va pasando por alto nuestras opiniones como zarigüeyas muertas en el camino. Ahora las temporadas de desesperación y esperanza van y vienen en nuestra tierra y nadie parece saber qué sigue. Pero todos tienen opiniones… y narices. ¿Vamos a honrar a la gente sin importar sus opiniones y narices?


Cindy Jacobs profetizó hace unos años sobre explosiones de violencia que iban a regresar a Colombia, y que luego llegaría un avivamiento y un auge económico. Ella tenía razón sobre la primera parte. Espero que tenga la razón sobre la segunda. Yo trato de imaginar cómo sería un avivamiento genuino. Ciertamente es mucho más que cada iglesia llena hasta los topes de gente eclesiástica. No queremos edificios llenos de personas moralistas que quieren imponer su voluntad sobre los demás. Un avivamiento genuino será muy diferente de a lo que pensamos y hemos visto.


¿Cómo sería la iglesia si cada cristiano tuviera tu corazón? ¿o mi corazón? Una vez estaba orando en medio de un gran trancón, le pedí a Dios que enviara miles de paisas a nuestra iglesia. Él me dijo, “¿con tu estrés y preocupación que tienes en este trancón? Me di cuenta. ¡No quiero multiplicar mi miseria y mi corazón nervioso! A veces parece que mi santidad es un pedacito de paraíso roto dentro de mí, como un fragmento de hueso recordándome dolorosamente que no soy completamente humano. Tengo esos momentos en los que me siento plenamente vivo y en paz, pero todavía no es mi pan de cada día. Aún estoy en el camino del egoísmo a la compasión. Entonces, el avivamiento no se trata de que muchas personas comiencen a creer y actuar como yo. ¡Que Dios nos ayude! Será más como un río que nos alejará a todos de nuestras pequeñas zonas de comodidad del egoísmo, y nos dirigirá hacia algo más fuerte que todos nosotros. Este río nos llevará y nos acercará más. Será aterrador, pero nos sentiremos completamente vivos, más humanos.

El avivamiento no se trata que muchas personas comiencen a creer y actuar como yo. Más bien, es un río que nos aleja a todos de nuestras pequeñas zonas de comodidad del egoísmo y nos dirige hacia algo más fuerte que nosotros mismos.

Pero, ¿Qué se supone que debemos hacer nosotros, la iglesia, en estos tiempos de COVID, opresión y miedo? ¿Qué va a decir la iglesia sobre el gobierno subiendo nuestros impuestos y robando nuestras libertades? ¿Por qué se transformó la protesta pacífica de un río lindo en una riada violenta que destruye todo lo que está en su camino? La Biblia nunca dice que no debemos protestar, sin embargo, no debemos seguir a una multitud para hacer el mal (Exudo 23:2).


Es hora de volver a la Palabra de Cristo, no con el fin de usarlas como martillos para golpear a la gente, sino para ver si realmente estamos debajo de ellos. Imagina que Su palabra es como una carpa en un día soleado. Es posible que estemos cerca de la tienda y aun vemos la sombra debajo de la tienda, pero no estamos en la sombra. Mientras tanto, el sol nos quema vivos de rabia, miedo y venganza, y estar cerca de la sombra no es suficiente. Si estamos llenos de temor y rabia como la mayoría, es una señal de que no estamos bajo la sombra del Omnipotente. Sin embargo, no ser empujados a una falsa dicotomía no significa que no hagamos nada.


Antes de compartirles tres cosas que la iglesia puede hacer, permíteme expresar tres puntos de vista, que creo que son bíblicos.


1. La verdadera guerra es entre el Amor de Dios y el poder del Hombre.


La verdadera guerra se da entre el amor de Dios y el poder del hombre, y no es de carne y hueso, aunque se divide por medio de mucha sangre. Las estadísticas muestran que la persona más peligrosa para usted, es usted mismo. Las cifras de suicidio están incrementando demasiado últimamente. En Marcos 9: 14-31 está la maravillosa historia de un niño lleno de demonios que intentan ahogarlo o arrojarlo al fuego. Los demonios, por supuesto, usaron el tormento en la mente del niño para hacerlo. Los padres nunca pudieron apartar la vista de él. El padre llevó a su hijo a Jesús y le hizo saber que sus discípulos eran absolutamente inútiles. El niño miró a Jesús como si fuera un demonio más grande. Y con una sola palabra, Jesús expulsó al demonio suicida. El niño gritó como un perro atropellado por un coche. El padre y todos los demás pensaron que Jesús lo había matado. A veces, curarse se siente como ser asesinado. Pero el niño se calmó, se levantó y regresó a casa a cenar por primera vez en años. Abrazó a sus padres y se fue feliz a la cama, y sus padres durmieron toda la noche por primera vez en diez años. Un niño puede irse a dormir sin tener pesadillas. Este es el poder de Dios


Por otra parte, Jesús se dirige a sus discípulos para advertirles sobre las autoridades que planean matarlo. Conoces la historia. Lo mataron solo con un puñado de soldados y un puñado de clavos. Este es el poder del hombre. Era el poder religioso uniéndose con el poder político de Roma, hicieron lo posible para mantener “la paz”. El poder del hombre hará cualquier cosa para mantener la paz del hombre, donde los poderosos ganan y los débiles pierden. Un niño me dijo que lo peor de ser pobre no era irse a la cama con hambre, fue cuando su perrito se enfermó y no tenían dinero para llevarlo al veterinario. Entonces, su papá le disparó en la cabeza porque la bala no costaba mucho. Eso es un poco del dolor invisible de la pobreza. ¿Quién quiere mantener ese tipo de paz?


Cuando Jesús fue asesinado y desnudo en la cruz, seguro que parecía que los malos en el poder iban a ganar de nuevo. La gente con dinero y poder se salió con la suya. “Imagínate un artículo en la prensa, “Ayer fueron ejecutados tres criminales. Jerusalén es ahora un lugar más seguro. Los soldados sonrieron al escucharlos tratar de murmurar sobre el paraíso, pero debido a que sus lenguas estaban hinchadas como ranas muertas, no podían entender exactamente lo que decían”. - Los Tiempos de Jerusalén, 4 de abril de 33 d.C.


Parece que hoy también es así. Hay muchas personas buenas en el gobierno que intentan hacer lo mejor que pueden para servir y proteger a la gente, pero hay una fuerza maligna que engrosa los gobiernos locales y nacionales, esta quiere crecer y apoderarse de todas las áreas de la vida. Estar engordando cada vez más no siempre es saludable. Y en tiempos de crisis como el COVID, muchas personas están dispuestas a dejar que el gobierno tenga más control. Demasiadas personas están dispuestas a vender su libertad por un poco de seguridad. La historia ha demostrado que los perderemos a ambos si entregamos nuestra libertad.


Por primera vez en la historia, el gobierno pone en cuarentena a los sanos y priva a las personas de su derecho a trabajar. Y luego, debido a que la economía está enferma, la gente paga menos impuestos, lo que hace que los ingresos del gobierno caigan. Luego, entran en pánico y aumentan los impuestos porque la mayoría de los gobiernos no están en contacto con la gente. La mayoría de los funcionarios del gobierno nunca perdieron un cheque de pago durante estos 500 días de COVID. “Entonces, ¿no tienen pan? Que coman pastel”, dijo la reina francesa. Y la iglesia francesa, a quien el gobierno pagaba, no se perdía ni una comida, ni un postre y proclamaba: “Paz, paz”, donde no había paz (Jeremías 9).


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Hoy en día, ¿Qué debemos hacer los cristianos? Debemos ser la conciencia del gobierno. Más que protestar, debemos profetizar. De alguna manera, la ciudad necesita saber qué dice la iglesia al gobierno. El poder del hombre busca controlar y oprimir. Mientras que el amor de Dios es despertar la conciencia de cada hombre y mujer para vivir. Debemos decirles a todos en autoridad: Ninguno puede exaltar a una persona, es el Señor quien juzga, Él baja a uno y levanta a otro. (Salmo 75:7). Si estás sirviendo a tus propios intereses por encima de los intereses del pueblo, Dios sabe como bajarte. Pero oramos por ti para que Dios humille tu corazón y levante tu influencia.


En este escrito no trato de hablar sobre los temas de la familia, la cultura, la economía y la cosmovisión de Cristo, pero allí también debemos declarar y orar. Es mejor hablar a Dios de la gente que hablar a la gente de Dios, pero ambos son necesarios.


2. La persona más poderosa del mundo no puede cambiar mi mundo.

Imagínate si pudieras ser la persona más poderosa y perfecta. Tomemos el conocimiento empresarial de Warren Buffet, Bill Gates y J. Paul Getty, y luego tomemos el poder físico de Ronaldo, Lebron James y la resistencia de Nairo Quintana, y luego mezclemos todo eso con el poder motivador de Hitler y Churchill, y agregue una voz de cantante como Shakira y Carlos Vives, luego cocine todo junto durante una hora para producir el ser humano más increíble y poderoso que jamás haya existido. Entonces, esta maravillosa persona decide dedicar todas sus fuerzas y tiempo a un propósito: hacerte feliz. Con todo su dinero, talento, tierra, conexiones, personalidad, encanto y poder, no pudo satisfacer tu más profundo anhelo. Tal vez disfrutarías de las limosinas gratis, los jets privados y las islas privadas, pero esa persona no podría ser lo que tu corazón anhela. Ahora imagínate si pudiéramos producir en masa a una súper persona así mil veces y todos se comprometen singularmente a hacerte cómodo y feliz. Fracasarían miserablemente. Y, sin embargo, este es el mejor escenario en el que el gobierno cree que sabe cómo mejorar nuestras vidas.


El mejor gobierno con las mejores personas al mando no traerán una paz profunda. Esa nunca fue su vocación. Uno pensaría que enseñarían lo que “los gobiernos compasivos le hicieron a la gente en el último siglo. Hitler asesinó a más de once millones, pero Stalin y Mao mataron a más de cien millones.


Ronald Reagan dijo que si una persona llama a tu puerta y dice: "Soy del gobierno y estoy aquí para ayudarte, ¡corre!”.


3. El llamado de la iglesia es discernir dónde está hoy la línea entre el bien y el mal.

“La línea que separa el bien y el mal no pasa por los estados, ni entre clases, ni tampoco entre partidos políticos, sino a través de cada corazón humano, y a través de todos los corazones humanos. Esta línea cambia dentro de nosotros, oscila con los años”, escribió Aleksandr Solzhenitsyn. Seguiré repitiendo estas palabras de Solzhenitsyn hasta que esta generación las escuche.


Si le pides a la iglesia que elija una ideología sobre otra, entonces la respuesta es no. Una ideología piensa que un lado es todo bueno y el otro es todo maldad. Las ideologías convirtieron a los alemanes buenos en nazis y a los rusos buenos en comunistas que pudieron dormir por la noche después de asesinar a millones, simplemente porque tenían razón y los demás estaban equivocados.


Es bueno preguntarse, ¿nos está separando un río de una ideología o nos está acercando el río del Espíritu de Cristo? Una vez, durante un partido de fútbol entre Colombia y Argentina, me convencí por unos momentos de que todos los colombianos eran buenos y que todos los argentinos necesitaban una bofetada. Cuán profundamente los colores pueden dividirnos, pero el rojo es el color que corre por nuestras venas. El racismo está aumentando de nuevo, pero no se trata realmente de la diferencia entre razas, sino de ideologías. Toda la humanidad comparte el mismo genoma, que es 99,5 % idéntico. Tengo esta imagen en mi mente de un racista blanco que odia al hombre negro y se escapa a una isla privada para comenzar su propia comunidad blanca, pero luego obtiene los resultados de sus análisis de sangre: es 99,5% negro.


¿Estás a favor de los pobres antes que de los ricos? Sí, en caso que los ricos opriman a los pobres. No, en caso que los pobres quieran oprimir a los ricos. Es extraño, cuando estaba pasando por tanta presión financiera, sentía envidia y juicios de valor hacia los ricos, pero al mismo tiempo, quería volverme rico. ¿Por qué quería convertirme en lo que odiaba? Esa línea que separa el bien del mal parece moverse siempre como una serpiente. La serpiente está en mí. Hasta que veamos eso, ¿cómo podemos pensar que sabemos qué es lo mejor para nuestro país?


He aquí un pensamiento: si no amas a tu enemigo, estás en el lado equivocado de la línea.


Protege el espacio sagrado y aterrador llamado libre albedrío.


Uno de los males de hoy es el control de una persona sobre otra, o el control de un gobierno sobre la gente. Creo que el mayor control es el que se logra sobre la forma de pensar. Y, sin embargo, la debilidad de Dios es más poderosa que el poder del hombre. Dios era tan débil que se negó a hacer que Adán y Eva lo amaran. Todavía se niega a imponernos su poder.


La debilidad de Dios es más poderosa que el poder del hombre.

Un amigo me preguntó: “¿Por qué Dios se esconde? ¿Por qué no escribe simplemente en las estrellas: Soy real?”. De esa manera, todos en la tierra mirarían hacia arriba y se verían obligados a creer.


Tenía un amigo que estaba a punto de suicidarse, pero justo antes de saltar, vio un trozo de papel atascado en el pasamanos. Alguien había escrito con lápiz: “Dios es real”. Eso fue bastante real para mi amigo. Regresó a casa, se arrodilló en el suelo y le pidió a Jesús que lo salvara. Desafortunadamente, la mayoría de personas no reciben notas así de parte de Dios. Parece que Dios honra bastante el enorme espacio de lo desconocido dentro de nosotros, donde podemos decir, "Yo creo" o "No creo". Después de todo, si Dios iluminara el cielo con un letrero que dice: "Yo existo", podríamos quedar impresionados por Su poder, pero aún así podríamos decirle: "¿Y qué?"


Dios honra el espacio sagrado de decisión que es cada uno de nosotros porque Él está detrás de nuestro amor. No quiere forzar el amor porque entonces no sería amor. Pero el gobierno y los movimientos ideológicos no les importa respetar este espacio. Como los tanques alemanes en Polonia, quieren imponer su pensamiento sobre el nuestro. Ese es el poder del hombre, pero recuerda, la debilidad de Dios que honra este espacio sagrado es mayor que ese poder.


En la historia, cuando la iglesia no honra este espacio sagrado, es feo. La iglesia se vuelve poderosa, corrupta y desagradable, y se vuelve difícil ver la poderosa humildad de Cristo. Hoy en Colombia, creo que la iglesia debe luchar para proteger el espacio sagrado de su elección, incluso si las personas optan por decir “no, gracias” a Dios.


Inmediatamente pueden preguntar: "¿Qué pasa con el derecho de una mujer a optar por un aborto o no?". Si fuera solo su cuerpo, lucharé por ese derecho, pero lucharé por el derecho del bebé a respirar.


Creo que la iglesia ahora debe realizar las tres siguientes acciones.


1. Oración.

Por favor Andrés, dinos algo nuevo. Bueno, ¿Te has preguntado por qué hay tanta violencia, injusticia y necesidad en Medellín? ¿Dónde está Dios? Jesús puso la responsabilidad en nosotros. Y tenemos la responsabilidad de decretar que “Su voluntad” se haga en la tierra. Si su voluntad no está manifestándose acá, la culpable es la iglesia.

Si su voluntad no está manifestándose acá, la culpable es la iglesia.

Muchos cristianos tienen una fe pasiva y dicen con los hombros encogidos, “Que se haga la voluntad de Dios”. Pero nosotros tenemos un libro que se llama la Biblia, el libro de los libros, que expresa la voluntad de Dios. En esta oración, la palabra por “voluntad” significa THELEMA, que quiere decir “deseo”. Hay otra palabra para voluntad, “Boule”, que quiere decir el propósito predeterminado de Dios que no se puede cambiar. Es la voluntad establecida que el sol saliera hoy, pero cuando oramos, “que Su voluntad se haga acá en la tierra”, estamos exponiendo nuestra vida para que sea una realidad. Y cuando oramos, nos atrevemos a orar con fervor sabiendo que nuestra oración hace la diferencia.


2. Profecía.

Oración es hablar a Dios de la gente. Profecía es hablar de parte de Dios a la gente. Mira como Juan el Bautista profetizó a su generación. En primer lugar, a los que trabajaban con el gobierno (elegidos o contratados), y luego, a los que cobraban los impuestos. “No exijáis más de lo que os está ordenado”. No tomen sobornos y no hagan nada en su interés personal cuando esté en contra del bienestar del pueblo. Debemos recordar a los políticos que la iglesia está orando por ellos y por el bien de sus familias, pero que también sepan, Dios los puso allí y puede bajarlos en un instante.


La gente esperaba que Juan fuera severo con la policía, los soldados Romanos, pero solo les dijo, “No hagais extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario”. No es su derecho tomar ventaja de nadie. La placa y pistola fueron puestas en sus manos por Dios (Romanos 13: 1-3).


Después, Juan habló a la gente en general, “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.” ¿Podemos quejarnos que el gobierno no hace lo suficiente, pero qué estoy haciendo yo?


Es tiempo de dar profecías, no solo a las personas, sino también a las empresas, universidades, medios y fábricas. Si piensas que nadie prestará atención a la iglesia profetizando, recuerda que los huesos secos no tenían oídos, y te sorprenderá cuánta gente espera que la iglesia diga algo en el nombre de Jesús y no en el nombre de su denominación.



3. Obras de justicia.

Vámonos río arriba. Recuerdan que Dios le dio un sueño a nuestro pastor Juan Guillermo. Vio personas heridas y muertas flotando hacia abajo en un río. Él no entendía el significado de ese sueño hasta que mi hijo, Christian, tomó café con él. Christian le relató una parábola que explicaba la diferencia entre la misericordia y la justicia. La misericordia es como una aldea al lado del río viendo la gente herida y muerta pasando por allí, y sus habitantes corren a rescatar a los vivos. Pero la justicia es ir río arriba para identificar y sanar la causa de los heridos. Los ojos de Juan Guillermo se abrieron al escuchar esa historia, y ahora toda la iglesia es retada a hacer la justicia.


Creo que la iglesia debe aumentar su obra de misericordia a los pobres y oprimidos, y a su vez, es tiempo de trabajar para la justicia. Dios llama a la iglesia a entrenar personas para ser políticos y empresarios de integridad. Cada vez más, el liderazgo en nuestra iglesia pide a la gente abrazar una obra social, votar y ser un vecino como el buen Samaritano.


Estoy mirando un sistema de energía solar que produce agua portátil. También hablé ayer con dos jóvenes acerca de cómo ayudar a cada familia a plantar un jardín en su patio o ventana. La creatividad del Creador está en nosotros. Este río es un río de amor. Si odiamos a nuestros enemigos, ya no estamos en la corriente principal, sino en un remolino lateral del hombre. El río está fluyendo; metámonos.


Por: Andrés McMillan.